22.1.12

BUENOS AIRES CELEBRA A PORTUGAL 2012

El homenaje de la Ciudad de Buenos Aires a Portugal ya tiene fecha para este 2012.
La segunda edición de este evento que sirvió para que la comunidad portuguesa pudiera mostrar y mostrarse tiene como fecha de realización el 24 de junio organizado por el Conselho Das Comunidades Portuguesas de Argentina, el Club Portugués y el centro Patria Portuguesa con la colaboración de todas las instituciones que integran el consejo.
La primera edición superó todas las expectativas y ésta seguramente con la experiencia recogida será superlativa.
Bailes, trajes y comidas típicas, acompañados por recuerdos, libros, fotos etc.. expuestas en coloridos stands asombraron a visitantes argentinos y extranjeros.
Toda la comunidad está preparándose para esta edición que seguramente superará a la anterior con creces.
Les dejamos a continuación el video oficial del evento para recordar o revivir este hermoso día.

20.1.12

ELECCION AUSTRAL

La Comisión de las Comunidades Portuguesas informa que los días 14 y 15 de Abril de 2012, se realizará el XIV Encuentro Nacional de las Comunidades Portuguesas. Dentro del mismo, se hará la Elección de la Reina de las Comunidades Portuguesas de Argentina.Este año, el Consejo de las Comunidades ha decidido que la asociación anfitriona de tan importante evento, sea la asociación portuguesa más austral del mundo: la Asociación Portuguesa de Comodoro Rivadavia.Invitamos ala comunidad a participar de este evento.Por motivos de organización, aconsejamos comunicarse con las asociaciones de nuestra comunidad, para organizar el viaje al Encuentro.

13.1.12

PORTUGUESES QUE HICIERON LA ARGENTINA (VI)

LOS PRIMEROS MEDICOS DE BUENOS AIRES FUERON PORTUGUESES

Antes de que Buenos Aires tuviese un hospital, era lógico que tuviera sus médicos, pero éstos tardaron en llegar y permanecían por poco tiempo, ya que las tentaciones para quedarse eran escasas.

Ha sido una creencia definitiva que el primer médico que tuvo la ciudad de Buenos Aires fue el portugués Manuel Alvares, registrado en las actas del Cabildo durante el año 1605. Sin embargo, podemos afirmar que por lo menos hubo otro anterior a esa fecha, en el año 1603. El investigador Raúl Molina registró una anotación sobre Penas de Cámara que se presenta en el Libro Real de Tesorería (1586-1606) existente en nuestro Archivo General de la Nación, en cuya foja 399 se lee una condenación con fecha 16 de septiembre del año 1603, aplicada por el alcalde ordinario Felipe Navarro a Antonio López, por las heridas que dio al médico Pedro Díaz.

Muy poco se conoce sobre este personaje, a quien se le atribuye nacionalidad portuguesa al igual que Juan Fernández de Fonseca, mencionado en otra condenación hallada en el mismo libro Real con fecha 8 de febrero de 1605. Algunos autores vinculan la llegada de estos hombres a Buenos Aires con las visitas inquisitoriales del Brasil hacia fines del siglo XVI.

El tercer médico es otro portugués, el primero mencionado en los Acuerdos del Cabildo, quien se presentaba al Instituto capitular el 22 de enero de 1605, ofreciendo sus servicios en el arte de la cirugía, siempre que se le pagase un estipendio, como también las medicinas, ungüentos y demás cosas que pusiese para tales enfermedades y heridas, a cuyo fin mostraría carta de examen. El Cabildo acepta su petición dos días después y le fija la suma de 400 pesos de los frutos de la tierra a precio de reales en las mismas condiciones ofrecidas.

Teniendo en cuenta estos antecedentes, los primeros médicos que tuvo la ciudad serían portugueses. Como anteriormente mencionamos, la falta de médicos sería una explicación válida al interrogante del por qué los españoles en Buenos Aires dejaban ejercer la medicina a otras personas que no lo poseían el conocimiento.

El cuarto médico, que en realidad era cirujano barbero, fue el portugués Jerónimo de Miranda. Su nombre es descubierto en las Actas del cabildo por el Capitán Francisco de Salas, que en la sesión del 26 de junio de 1606 exigía que se quedara en la ciudad, por ser necesario en la tierra.

7.1.12

LA PRIMERA PELICULA SONORA PORTUGUESA


E que belíssima estreia teve o cinema português no capítulo do sonoro! Recentemente restaurado pela Cinemateca Portuguesa, o primeiro fonofilme português é provavelmente um dos seus melhores e é já um dos meus preferidos. Dá pelo nome de A Severa (1930) e é uma surpresa mais que agradável, sendo também que estava longe de esperar um mau filme. Talvez seja de boas experiências com títulos como A Canção de Lisboa, O Pátio das Cantigas e afins, mas A Severa não fica nada atrás dos mesmos…
Já antes da grande Amália Rodrigues, havia quem encantava com o fado: Maria Severa. E se a primeira é a diva desse tão triste e belo património artístico português, a segunda é considerada a sua fundadora. A sua mítica existência levou a que o conceituado autor Júlio Dantas escrevesse um romance sobre a sua vida, não antes sem este ter adaptado a história para o teatro, acabando posteriormente por se transformar neste admirável espécime cinematográfico dos anos de ouro do cinema português.
Esta é uma história fascinante onde pairam sentidamente os costumes populares e a sociedade de 1848. Severa, a mesma do título, é a cigana fadista que conquista todos com a sua calorosa e sofrida voz, incluindo os salões da nobreza. Enquanto isso, ainda tem tempo para se enamorar do jovem cavaleiro e fidalgo D. João, o Conde de Marialva, amor correspondido, e que também será posto em causa.
Rotulado como o mais português dos filmes portugueses, A Severa demonstra intensamente a sensibilidade estética do seu realizador Leitão de Barros, artista plástico de formação. A sua realização é um primor, dotada de uma subtileza francamente apurada para a época, encontrando-se uma atenção muito cuidada com o enquadramento dos planos. E é essa subtileza que, tão bem trabalhada, quer através do pausar de certas cenas, quer através do uso certeiro de close-ups, quer através de uma delicadeza madura com os pormenores, permite granjear uma sentida humanidade aos personagens, dos mais proeminentes aos mais fugazes ou insignificantes para o desenrolar da história, de maneira a que descubramos e sintamos a alma portuguesa que percorre apaixonadamente todo o filme. Há muito dela mesmo.
Sendo o primeiro filme sonoro português, A Severa não deixa de beber consideravelmente dos mudos, ou a sublime e acertada banda sonora não fosse constante e não houvesse períodos consideráveis desprovidos de diálogos. Logo nos longos e silenciosos momentos iniciais do filme é isso que se nota, momentos esses dos mais agradáveis e competentes, detentores de uma aura rural distinta, fascinante e muito humana. É por isso que aqui o que conta mais é a ambiência plástica com que Leitão de Barros cobre um Ribatejo de contrastes, onde as gentes da miséria têm o seu encanto e onde há vida nos seus rostos doridos. Mas também há espaço para o quebrar do tom dramático do filme, especialmente quando entra em cena o seu arsenal folclórico, onde são encontradas marcantes canções da cultura popular portuguesa. Sendo apreciador de fado, embora esteja longe de ser a minha onda preferida, os melhores momentos musicais (que, se calhar, não são tão abundantes como alguns poderão pensar) estão naturalmente entregues a Severa, fadista de elevado sentimento, pois não são todos que conseguem resistir a versos como: “Tenho o destino marcado desde a hora que te vi. Ó meu cigano adorado, viver abraçado ao fado, morrer abraçada a ti."…

® Artur Almeida

1.1.12